Vivir en equilibrio dinámico.

Cuando la temperatura del agua baja de 32ºF se convierte en hielo, cuando sube se convierte en líquido, pero cuando se mantiene exactamente a 32ºF ambos estados físicos coexisten.

«En este estado las moléculas de los bloques de hielo se derriten fusionándose con el líquido adyacente y las moléculas de líquido cercanas al bloque de hielo se adhieren a la superficie congelándose. Este estado donde ninguna de la fases satura a la otra se le conoce como equilibrio dinámico».

Safi Bahcall, Loonshots.

Vivimos en una era donde la estabilidad es escasa. Nos vemos forzados a adaptarnos continuamente a cambios económicos, políticos y sociales. En medio de esta realidad tan fluctuante es fundamental aprender a ser como el agua a 32ºF. Fluir para no estancarnos sin perder solidez para evitar diluirnos. Flexibilizarnos para que la rigidez no termine por quebrarnos sin renunciar a la esencia que nos da estabilidad para mantenernos en pie.

Adaptarse al cambio no necesariamente significa encontrar hilos negros en ámbitos completamente ajenos a lo que hemos aprendido a través de años de experiencia.  Tampoco es explorar territorios donde nuestros talentos no representan ninguna ventaja.  Adaptarse es abrir posibilidades vinculadas a nuestras fortalezas, inyectar vitalidad a nuestras raíces y explorar nuevas ideas para renovar lo que nos hace únicos.

Cuando el entorno te exija transformarte, se como el agua a 32ºF. Aborda el reto desde el equilibrio dinámico. Primero imagina posibilidades que te emocionen, después piensa para qué eres realmente bueno y finalmente concibe proyectos que vinculen las posibilidades a tus fortalezas. De esta manera serás capaz de fluir sin perder sustancia.

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